<< El que viva verá. Me viene la idea de que, en secreto, persigo la historia de mi miedo. O, más exactamente, la historia de su desenfreno, más precisamente aún, de su liberación. Sí, de veras, también el miedo puede ser liberado, y en ello se ve que forma parte de todo y de todos los oprimidos (....)
La mujer libre aprende a apartar sus miedos poco importantes y a no temer al único gran miedo importante, porque ya no es demasiado orgullosa para compartirlo con otras...>>

Casandra, Christa Woolf


"¿Quiénes sois vosotros para decretar quién debería seguir vuestras normas y leyes inventadas?" Layla Anwar, Mujeres en Iraq: nubes rosas y rojas



jueves, 4 de septiembre de 2008

pesadillas...


Últimamente paso mucho tiempo delante del ordenador, escribiendo un informe interminable sobre una investigación inexistente (sí, de verdad, una arroja su mirada y construye problemáticas que en nada se asemejan a lo que están esperando de una cuando la encargan el proyecto... Y entonces, la mirada de una y lo que construye como problema no lo es... o es como si no existiera... y claro, como que no apetece escribir...), y bueno, a veces paro y miro la tele, o riego las plantas, o hablo con personas queridas... Hoy tocó mirar el telediario (quién me mandará! porque entonces voy y escribo en el blog...) y eso: pesadillas. Pesadillas de feminista... La Ministra de Igualdad que anuncia un cambio en la ley del aborto... (a ver cuándo podemos conseguir que no se legisle, que se despenalice, que no lo recojan, que nos dejen en paz...) Y la de Guerra, uy! digo: la de "Defensa", que ayer conmemoró los 20 años de incorporación de 'la mujer' en el ejército, y que hoy supervisaba no sé qué maniobras de no sé qué maquinas de matar gente, uy! digo: de defensa, eso, de defensa de gente... Pesadillas.
Siempre fui consciente de que el hecho de que pertenezcas a la categoría 'mujer', o que tengas cuerpo 'mujer', o que... (ya saben, el lenguaje se me queda corto cuando quiero hablar de cualquiera de una de las dos dicotomías: 'hombre'/'mujer', ¡benditas Monique Witting, Judith Butler, y tantas otras, pero sobre todo: bendita Anne Fausto-Sterling!!! :-) ), decía eso: que siempre tuve claro que "ser mujer" no te garantizaba en absoluto ninguna esencia que de por sí fuera a cambiar el sistema patriarcal, de dominación masculina, heterodesignado, etc. etc. Antes al contrario: formamos parte, muy-mucho, de ese sistema... pero claro... en 1988 todavía podías permanecer en los márgenes por el hecho de ser mujer y convertir eso en herramienta de cambio (Virginia Woolf, 'Tres Guineas', publicado en 1938...) Hoy ya no. Cada vez más ese icono creado en aras de no sé qué igualdad: '"la mujer", aparece por todas partes... Cada vez es más difícil seguir sintiendo, viviendo! la opresión de género (sí, justo esa que se te viene encima por el puritito hecho de "ser (cuerpo) mujer"... y que luego se ve aderezada en función de si tienes dinero o no, si tienes un color de piel u otro y estás en un país u otro, etc. etc. etc.) y a la vez no poder transmitirle a la gente que no se trata de estar ahí, en el mundo androcéntrico...
¿Saben...? Porque mi barrio está lleno de mujeres... Y esta vez no hablo de una categoría, hablo de personas de carne y hueso, atravesadas, vividas, vivientes... Y no son ministras, ni ricas, ni trabajan en grandes multinacionales (salvo para limpiar sus oficinas...). Ellas entran en el bar y hablamos de cous-cous, o del blusón que se ha comprado la María. Se tiñen el pelo con tinte de supermercado, tienen cáncer de mama que superan gracias a dios, y cuidan del hijo de la Fátima que ha ido a una entrevista de trabajo... No les importa si la Chacón (esa, la de 'Defensa') estaba embarazada y al poco de estar en el cargo se cogió la baja por maternidad; en todo caso: ¡a quién se le ocurre, en su estado! Pero algo les pasa, y no tienen muy claro qué es... Se sienten poca cosa, ninguneadas, aplastadas... No les importa el mundo ese de la política, ni la economía, ni si el aborto está legislado o no... No hay que abortar, y punto. Pero se sienten poca cosa... Te lo dicen bajito, en mitad de la conversación, casi sin que te des cuenta: 'yo que voy a saber de eso, hija...' 'es que a mi marido no le gusta que lleve ropa ligera, me entiendes?' 'y qué le vamos a hacer? hay que vivir, hay que seguir adelante...'
También las hay de esas que de engrandecidas que van, pululan por el mundo aplastando a los demás... esas que te critican por cómo vas vestida, o que miran por la mirilla de la puerta cuándo sales, entras y si hoy vienes con uno y ayer con otro... Tengo muchos compañeros y compañeras de militancia que no las soportan, a esas, a las 'viejas cotillas de barrio' No las soportan. Claro.
Y niñas adolescentes. También las hay. Cuerpos en proceso de expropiación (si es que alguna vez fueron propios...) Porque en mi barrio las chicas siguen llegando a la Peluquería o al Zara como opción principal de empleo, y encima tienen que pensar que eso no es importante... Pero no nos preocupemos... en un futuro, estaremos en todas partes, en las importantes para la Economía (con 'E' mayúscula): las Fuerzas Armadas, la Construcción, los Transportes... Y no hablaremos de cous-cous o de tintes de pelo... no hablaremos de cosas insignificantes, o no de esas...

Estoy leyendo un libro que se llama El Ministerio del Dolor, una historia "de ficción" sobre desplazados (hay que ver qué eufemismo!) por la guerra en la ex-Yugoslavia (esa, la que la hizo saltar en mil pedazos). Un grupo coincide en Amsterdam, en una clase de lengua y literatura serbocroata, y son narrados, ellos/as y sus historias, por una profesora que mira al mundo con unos ojos agudos, tristes, irónicos... de desplazada ella también por la guerra. En este libro, del que apenas llevo las 70 páginas y ya me tiene atrapada, hay un párrafo que dice:
"Los hombres eran los que más se quejaban; se quejaban eternamente. Del tiempo, del clima, del destino, de la guerra, de las injusticias que habían cometido con ellos; se lamentaban de las condiciones en los campos de refugiados, si es que estaban alojados en alguno, y si no lo estaban, se lamentaban también (...) se lamentaban sin cesar y por todo con la misma vehemencia, sin hacer distinciones. Como si la vida misma fuera un castigo, todo les escocía, les picaba, todo los ahogaba, nada les bastaba y bastante tenían ya.
Las mujeres, a diferencia de los hombres, eran invisibles. Ellas, desde la trastienda, empujaban la vida hacia delante. Remendaban los agujeros para que la vida no se derramara, ejercían la vida como el quehacer de cada día"

El quehacer de cada día. A eso se dedican las mujeres de mi barrio... todavía. Hay quien piensa que sólo hablan tonterías, pero yo pienso que hablan de la vida... O lo que para ellas es su vida... Sé que no son un gran potencial para los movimientos sociales, sí, esos que persiguen un 'otro mundo posible', no hablan de grandes valores o luchas... pero al menos, cuando las miro, sé que pertenecen, aún, al género que "no humilla a quien desea, que precisa el deseo del otro y que no produce mercancías" [1]. Y, sobre todo, cuando las miro, no siento miedo... Miedo me dan esas mujeres que cabalgan en "pro de la igualdad" a lomos de la muerte: una muerte 'democrático-occidental', 'caucásica', patriarcal, capitalista... Infame... Miedo me dan las pesadillas que ya no tienen nombre propio (Margaret Thatcher, por ejemplo) sino cargo político, estructura.
Lo logramos, chicas, estamos donde esta(ba)n (ya) ellos...


[1] esta cita pertenece a Alessandra Bocchetti.

10 comentarios:

Koldo Burgoa Comunión dijo...

A quien se le ocurre ver la telenovela sobre la macropolítica que es el telediario... si es que no aprendemos. :P

Bueno, si te ha sugerido una reflexión más o te ha impulsado a escribir algo que llevabas dentro sobre ese tema... no está mal. no va a ser tan malo el telediario despues de todo. Nos hace pensar. ;)

En fin, respecto al tema. Te doy la razón en que las mujeres empezarán a ser vistas en todos los ámbitos y puestos. Diseminadas por todo el espectro de la vida pública. Lo que no llego a tener tan claro es que los hombres aprendan a escucharlas así por ciencia infusa, pues en ese aspecto se está trabajando más bien nada. Pero bueno, espero equivocarme y que no sea así realmente... que con la entrada en la esfera pública los hombres por ciencia infusa o difusa, sientan que tienen que tener en consideración a quienes aparecen en los noticiarios... pero dudo... dudo.

Un Besote Guapa!

zk dijo...

Estaba pensando 'mangarte' el texto para colgarlo en algún lado...si te parece lo hago...

Pat dijo...

Hola a las dos!
Que he tardao en responderos por aca, pero con ZK (;-p) ya está hablao lo de colgarlo en otro sitio (miedito me daba, ya sabes, pero al final no ha sido tan terrible -de momento- je!), y Koldo: que como siempre gracias por comentar en el blog, y bueno, la verdad es que entiendo lo que dices de que por ciencia infusa (ni difusa), no se va a escuchar a las mujeres por el mero hecho de estar en el espacio público... pero lo que yo planteo es que la ocupación del espacio público no está conllevando una transformación del sistema... Yo no quiero ocuparlo sin más. Quiero acabar con la dicotomía público/privado, por ejemplo, y un montón más como trabajo productivo/reproductivo, etc. que están en la base de este sistema... Pero bueno... que esto da para otra caña, o un zurito pa cuando suba a Bilbo eh?
;-)
Un beso

Koldo Burgoa Comunión dijo...

con unos zuritos de por medio podemos comentar todo lo que quieras... ya sabes que estás invitada...

DIANA-CHAN dijo...

hola pat
un abrazo

ok
lo logramos chicas , estamos donde estan ellos

pero ellos estan donde estabamos nosotras?

Pat dijo...

igualmente diana :-) un abrazo

y no, claro, no lo están... pero es que la frase final de mi esntrada es totalmente irónica: 'lo logramos'... Es como una queja, y con tristeza, de hecho... porque no creo que sea ahí donde haya que estar...

besos

Maria dijo...

hola, muy interesante tu texto, llegua a traves de la haine y el comentario de ZK en mi blog. Creo que esa es uno de los temas claves del feminismo y todavia poco revindicados, el valor de lo privado, de lo cotidiano y esa resignificacion de su valor.
Saludos
Maria

lasdel8 dijo...

Hola, yo he leído tu reflexión en Insumissia.

Estoy de acuerdo contigo cuando dices que nos venden que estamos viviendo la era de "la igualdad"; el mismo número de Ministras que de Ministros, escenificaciones de márquetin con embarazos y funciones en altos cargos del Ministerio de la Guerra.; Señoras que copian fórmulas que necesitan de maquinarias deshumanizadas, como hacen ellos, para alcanzar espacios de poder. Cierto. Pero estas provocaciones dan como resultado textos como el tuyo, contestaciones como la mía, cartas a la prensa,en definitiva, mentes en evolución.

No comparto el romanticismo con el que describes a esas señoras de tu barrio. A mí también me dan miedo. Señoras sumisas, impedidas de charlas porque ellas mismas se la niegan, se creen nadie y educan para lo mismo. El silencio o la aceptación sin crítica no nos lleva a Nada, sino a lo Mismo.

“Igualdad” la palabra prostituida por el PSOE, sí. Tendremos que hacer algo.

Un beso.

Pat dijo...

Hola! ehmmmm ¿romanticismo? Uf! siento si da esa impresión, pero cuando hablo de esas escenas no lo hago precisamente desde el romanticismo, sino desde una complejidad que encierra la vida cotidiana de las personas (todas) a la que los 'movimientos sociales' somos y seguimos siendo incapaces de llegar de forma colectiva... Te lo digo por otros textos que tengo en este blog, en que hablo de lo que llamo 'contrastes', cuestiones que van del ámbito denominado de lo 'privado' y que se ponen de frente con determinadas cuestiones de cara a eso que denominamos 'público'... Insisto en que ellas no me dan miedo. Y no comparto tu afirmación de que nos lleven a "Nada-lo Mismo". Afirmar eso, conduce, desde mi punto de vista a lo de siempre: la brecha, las fronteras... porque el problema no son ellas precisamente...
No hablo de ellas como un referente de 'revolución' o de 'mejor así que de la otra forma'... Es simplemente que son el contraste frente a esa 'mujer' que se nos quiere meter desde el discurso de la 'igualdad' institucionalizada, etc. y que aparece en los medios de comunicación, que llega para copar también el ámbito de lo valorado: la Economía, la Guerra, la Política... . No "las describo" (entrecomillo porque creo que no alcanzo siquiera a describirlas) desde el romanticismo, "las describo" como el proceso que son: proceso de género ninguneado, de años de socialización como la que tenemos (de ahí la 'sumisión' - que tú llamas, porque yo no la veo como tal- o ese 'impedidas de charlas' que señalas, o esa 'ausencia de crítica', que lo siento: tendrías que oírlas... criticar, critican un montón ;-p); pero "las describo" también como proceso de vida en las bambalinas (desde la idea de resignificación de lo privado que señala el comentario anterior al tuyo), desde el cotidiano que representan y que las guerras, precariedad, insolidaridad, y demás procesos acordes al capitalismo se encargan de dinamitar...
No más...
No son un ideal (como el romanticismo). Son una realidad. Y ahí están... Me han servido simple y complejamente como contraste, como siempre... porque a nada que mires alrededor los grandes discursos (sí, también los nuestros) se caen a pedazos, incapaces de llegar también ellos a generar un otro cotidiano posible...

(Por cierto, ante todo: gracias por leer, comentar, debatir, y un beso!)

lasdel8 dijo...

Cierto, no son un ideal y sí una realidad. Afortunadamente podemos caminar hacia otro cotidiano posible (utilizando tus palabras). Ese cotidiano es el que gente como tú, o yo, o gente con actitud crítica (que no significa quejarse, sino analizar y buscar soluciones) construimos. No está basado en grandes discursos ni sesos superdotados, sino en una realidad en continuo proceso, superviviente de las contradicciones del presente, con tintes del pasado cultural (“las mujeres de tu barrio”) y de un presunto futuro enmascarado por mujeres iguales a unos hombres, a los que nunca se debería de imitar. Créeme, existe. Es tu realidad, la mía, la de mi hermana, la de…la de muchas mujeres que conozco.

El otro día mirando la prensa, había una noticia que anunciaba; 3 de cada 4 matrimonios acaban en divorcio. Quise leer que algo está cambiando, al menos la actitud de las mujeres.